Vivir el morir

¿Qué supone hablar de un buen morir y de un proceso de transformación benigna?

Buena muerte es aquella en la puede realizarse un proceso de cuidado activo, aliviando el dolor y los  síntomas angustiantes, integrando los aspectos físicos, psicológicos y espirituales del paciente.

Pecznik (2012) señala que implica también respetar y hacer valer el principio de autonomía del  enfermo, disminuyendo el impacto físico y psicológico, favoreciendo la comunicación con su familia  y sus cuidadores, y transformando el sentimiento de soledad y aislamiento.

Ahondaremos en el proceso de transformación benigna comenzando por decir que el ser humano es una estructura con diferentes dimensiones, con diferentes caras, como un polígono, con cada dimensión orientada en una determinada dirección. Busquet, Valverde (2008) concluye que el hombre y la mujer es corporeidad, es rostro, es manos, es indumentaria.

Y es también un adentro, interioridad, emociones, pensamiento, memoria, inteligencia, voluntad y al mismo tiempo un balcón desde el que se relaciona con los demás. A esto debemos agregar la dimensión ética: el hombre es libre y responsable; la dimensión histórico-biográfica: el paso del tiempo en él y fuera de él; y también, la dimensión trascendente, la espiritual: el hombre en busca de sentido.

El hombre es una estructura, pero no se trata de una estructura absoluta e inalterable: cambia, se adapta, sometida a los procesos de estructuración y desestructuración pero siempre irreversible. En este sentido, la enfermedad y además de muerte, es fundamentalmente una fuente de desestructuración y afecta a todas las dimensiones del ser humano.

Clinebell (1995) señala que la muerte de cada persona es única como lo fue su vida, pero hay cinco cosas que parecen ayudar a que las personas usen su muerte para ampliar su perspectiva, movilizar fuerzas y luego morir bien:

(1) Tener una pequeña comunidad que le cuide (Ministerio de consolación) La experiencia de la muerte es muy privada, pero también intensamente interpersonal.

(2) Completar la mayor cantidad de temas no resueltos en su vida (expresar amor o recibir perdón).

(3) Hacer el duelo completo ante la muerte de modo que experimenten la aceptación.

(4) La muerte, especialmente la de un creyente, no debe ser considerada como algo espantoso, terrible y misterioso; Al contrario, es una parte normal de la vida. Según la revelación bíblica, es una transición de una etapa a otra; es abandonar el cuerpo para estar con el Señor, como lo dice 2 de Pedro 1:13-14. Aunque la separación está llena de pena para los que se quedan, es algo temporal que durará solamente hasta la resurrección. 

(5) Tener un lugar donde se pueda morir con dignidad (el hogar).

Escrito por Ivonne Palma, Alianza Cristiana y Misionera Villarrica.

Bibliografía
Pecznick, A. (2012) el sujeto ante su muerte: Violencia y terminalidad terapéutica. Argentina.
Fondo de cultura económica.
Busquet, X., Valverde, E. Vivir el morir. Un difícil aprendizaje. España. Milenio.
Clinebell, H. (1995) Asesoramiento y cuidado pastoral. Estados Unidos.Libros desafío.

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