“Redes sociales, el nuevo púlpito”

Decir que vivimos en un mundo conectado y en red, no es una novedad, es una noticia conocida por la mayoría. Aquello es nuestra propia realidad, se ha convertido en una normalidad, es casi natural escuchar el sermón desde la comodidad de nuestra casa.

Como Iglesia, seguidores de Jesucristo, debemos saber leer la cultura y sus avances para influir desde nuestra cosmovisión cristiana y bíblica. Un hecho que no es nuevo, el mismo apóstol Pablo fue un hombre de su tiempo, él sabiamente supo analizarla correctamente. Era un judío que vivía en un mundo helenizado bajo el dominio del Imperio Romano. Expuso las Escrituras a sus compatriotas en los centros de culto judío, sinagogas, pero igual podía razonar con los griegos en las salas de conferencias y en medio de sus circuntancias como prisionero predicar a los soldados romanos en prisión. El apóstol sabía cómo ser todo para todas las personas y cómo usar las redes del mundo para promover su misión.

Pablo pudo discernir lo que ya estaba disponible en su entorno y lo utilizó en su máximo potencial. Dicho de otra forma, él pudo usar muchas cosas para extender su tarea evangelizadora, para ello usó: Las rutas comerciales, los puertos, las carreteras, la ciudadanía, la ley y el ejército romano. Pablo los usó todos, él no tuvo miedo de usar lo que vio en el mundo para promover su misión.

Desde un punto de vista práctico, Pablo que era un fabricante de tiendas de campaña, usando su ocupación pudo externar algo de su corazón y estrategia. Vemos que trabajó con sus propias manos para mantenerse a sí mismo y no ser una carga para nadie. Al vivir de esta manera, Pablo no solo predicó el mensaje de Cristo, sino que también ejemplificó un estilo de vida que mostraba la dinámica de la gracia. Todo lo que necesitaba eran unos cuantos cuchillos para cortar cuero y unos punzones para coser. Este hecho le permitió viajar y crear nuevas conexiones. Nosotros poseemos computadores, plataformas de comunicación, teléfonos inteligentes y otros, ¡pensemos como Pablo!

Su legado fue enseñarnos a conectar a las personas con Cristo y entre sí, y este uso de redes de su tiempo hizo que la Iglesia creciera y se extendiera. Para nuestra realidad, nuestro desafío sigue siendo el mismo, conectar a las personas con Cristo, ahora al estilo siglo XXI. 

Hoy, tenemos mucha seguridad de decir que la Iglesia es la comunidad más interconectada en la tierra. Ella está incrustada en todos los países y tiene miembros en todos los campos, disciplinas y experiencias; y, ahora mediante Facebook, Instagram, Youtube y otros estamos en medio de todo. Entonces, si aprendemos a caminar con humildad y discernimiento, el mundo cambiará. Usemos lo que tenemos y que mediante el uso de redes sociales la gloria del Señor sea conocida a todos los rincones. ¡Que donde se prenda un aparato electrónico, dé señal de nuestra Iglesia presente!

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