Llamado a servir a Dios

“Mientras te demoras en responder, las personas se siguen perdiendo”.

Un propósito impulsivo de toda la Palabra de Dios es que Él sea glorificado por todos los habitantes del mundo.  Dios puede lograr esta pasión sin la ayuda humana, pero ha escogido llamarnos a Su pasión maravillosa. Nos permite escoger si observamos desde las gradas o jugamos con Él en el campo”. 1

Estas son las palabras del octogenario misionero Pate Cate, quién sirvió gran parte de su vida en Irán, y que hoy continúa dedicando su vida a capacitar a las nuevas generaciones de misioneros.  Decidió jugar el gran torneo, desde dentro de la cancha, y con Dios. 

El mismo Dios nos ha llamado para servirle en todo el camino de nuestra vida, y para esto suele llamar a personas ocupadas.  Moisés era pastor de ovejas.  Trabajaba con su suegro que era una persona rica.  Su suegro le dio una esposa y trabajo.  Estando ocupado y llevando una vida cómoda, obedeció a Dios quién le llamó a servirle.  Eliseo era dueño de varias yuntas de bueyes, tenía empleados trabajando para él.  Era una persona ocupada y rica, y aceptó obedecer a Dios.  Leví era un cobrador de impuestos, un trabajador del gobierno, era una persona ocupada y rica, y obedeció al llamado del Señor.

Dios a través de los siglos ha llamado a muchos hombres y mujeres, para evangelizar a todas los pueblos no alcanzados de la tierra, pero como dijo Isabel Kuhn “No, no es que Dios no llame. ¡Es que el hombre no responde!”.2  Por tal motivo, los obreros siguen siendo pocos.

El cristiano que está siendo desafiado por Dios a servirle, debe recordar dos cosas:

  1. Dios obra en su providencia.    La providencia de Dios se refiere al hecho de que bajo la omnipotencia de Dios, sustenta y gobierna la creación, y todo acontece por su consejo y voluntad. Por eso el creyente no puede vivir en la incertidumbre y temores, sino que debe confiar en que si estamos en la voluntad de Dios, en cualquier proyecto, Dios tiene el control.  Dios prepara y planea todas las cosas.
  2. Dios se transforma en un Dios proveedor, siendo Él, el dueño de todo (Sal. 50:10-11); Él puede proveer abundantemente (Ef. 3:20); es parte de su carácter proveer para sus hijos que obedecen (Fil. 4:19).  Al asumir el desafío de servirle a tiempo completo, Dios ya tiene preparado y listo al equipo de oración y las finanzas.

Dios nos ha creado para alabanza de su gloria (Isaías 43:7, 21).  Servir a Dios debe ser la razón de tu existencia, y esto lo puedes realizar en tu iglesia local, como también desde un ministerio a tiempo completo, como pastor o misionero. En el reino de Dios, tienes un lugar, un propósito, un rol y una función que cumplir. Esto le da valor y significado a tu vida.

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