La Alianza 124 años después

Lecciones de una historia inconclusa

Desde la llegada de Albert Dawson, Henry y Kate Weiss han pasado 124 años.  Desde ese momento, todos los tiempos han estado matizados de diversos aspectos que incluyen el doloroso crecimiento, con sus logros, derrotas y aprendizajes. Han existido tiempos de luces, pero igualmente de sombras, todo esto vinculado al actuar de sus integrantes, que a la vez, cada uno de ellos han sido hijos de su cultura. Usemos nuestra “memoria como pedagogía”, y que de ella podamos aprender lo que será nuestro futuro.

Al respecto, hace ya unas décadas que escuché decir que “una iglesia pasado los cien años entra en un descenso hacia el nominalismo”, lo que es una gran amenaza. El nominalismo es esencialmente una ilusión espiritual. Y aquello es particularmente peligroso, porque puede inocular contra el evangelio real. Me pregunto si aquello no nos debiera asombrarnos.

La ACYM chilena ha sobrepasado largamente el centenario, entonces, sería muy oportuno hacer memoria y con honestidad examinar nuestra realidad personal y colectiva como Iglesia. Todo esto, en un marco socio espiritual donde al parecer, los cristianos buscan preferencias del momento y mantienen una vida propensa a los quiebres, en comparación a la primera etapa pionera y de colonización se ha perdido la perseverancia a una iglesia local y liderazgo. Hoy el “mercado es abundante”, y si algo no me gusta, elijo otro lugar. Entonces, cuando pienso en las posibilidades de que esta perspectiva ocurra entre los creyentes Aliancistas, y que con los próximos años post pandemia se agudice, realmente se me pone la piel de gallina. 

Al respecto podríamos preguntarnos y tratar de responder honestamente, ¿cómo sería si el cristianismo, y su adoración, se viviera como la fe que una vez fue entregada a los santos, en lugar de mis actuales preferencias personales? Comenzaríamos a parecernos mucho más el uno al otro. Unidad visible e invisible. ¿Y si, cuando la iglesia local se ensucia o se decepciona, nos quedamos y la amamos como Cristo la ama? Unidad visible e invisible.

La razón por la que digo “unidad visible e invisible” es porque ese es el sentido de ser Iglesia. Jesús no vino sólo espiritualmente. Los cristianos no solo se salvan espiritualmente. Cristo no es solo Rey espiritualmente. “De Jehová es la tierra y su plenitud” (Salmo 24:1). La materia importa. La materia visible y la invisible están entrelazadas.

Quiero animarnos a considerar cómo sería si la Iglesia fuera verdaderamente caracterizada por la perseverancia y fidelidad. Comprometámonos a ser fieles y con anhelos de ver al Espíritu Santo obrar.

Iglesia post pandémica con la experiencia del pasado.

Y ahora que nos enfrentamos a una crisis. Realmente tenemos que pensar. Ahora tenemos que tomar decisiones. Ahora tenemos que comunicar esas decisiones. Y algunas de esas decisiones serán muy difíciles de tomar.  Habiendo pasado por un año como ningún otro, ¿qué podemos esperar como líderes de la iglesia en 2021? ¿Cómo viviremos nuestra fe? ¿Estamos conscientes que el mensaje original de la Alianza sobre el retorno de Cristo es una realidad mucho más posible? 

Con toda probabilidad, este año llevará a la iglesia al mundo post pandémico. En algún momento de 2021, debemos mirar hacia atrás y darnos cuenta de que la mayor parte de la pandemia ha quedado atrás y el futuro está por delante. La pregunta es, ¿qué tipo de nueva realidad surgirá? Para nuestra Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, y a otras, seguramente será un mundo diferente.

Desde el fundador Weiss a la fecha, pasando por diversos líderes y tiempos, nos hemos enfrentado a muchas de las tendencias que han surgido, por lo mismo sigue siendo relevante para lo que estamos experimentando en este momento. Simplemente nuestro desafío es ser Iglesia post pandémica con la fuerza e identidad de 124 años de historia, logrando aprendizaje del pasado y mirando con esperanza nuestro futuro. Definitivamente tenemos que considerar “la óptica y el tiempo”, porque eso afectará la forma en cómo viviremos el futuro.

Después de muchas décadas, con los aciertos y fallas que hemos tenido, debe surgir un aprendizaje. Porque cada vez que nos auto examinamos, se puede llegar a un punto de arrepentimiento, tanto personal como colectivo. A través del arrepentimiento uno comienza a aprender y ese proceso trae orden y libertad. JRR Tolkien dijo: “La esencia de la educación es el arrepentimiento”.

¿Qué es nuestra memoria? Al ser ella una facultad humana fundamental, la memoria no se puede abandonar; en cambio, se adapta a las necesidades y anhelos humanos suscitados por un nuevo capítulo de la historia: El anhelo de una coherencia entre la vida y la verdad. Que como Alianza Cristiana y Misionera hagamos memoria y entonces seamos coherentes con la historia que el Señor ha escrito en estos cortos 124 años para Él. Todavía nuestra historia está inconclusa.

¡Estamos escribiendo un nuevo capítulo! Que las generaciones que vienen y lo lean encuentren una vida verdadera, y puedan decir que fuimos fieles.

Dada la oportunidad de un aniversario, por supuesto, nos corresponde buscar la culminación de lo que hemos comenzado; el siervo fiel no se entretiene tras las distracciones. Pero el trabajo del sirviente no es finalmente tarea del Maestro, sino la voluntad del Maestro. La humildad, la obediencia y el amor deben mover el alma que ama a Cristo; y todos vivimos en una tierra dada, buscando su bien con la obra de nuestras manos, esperando Aquel día que nos arrancará del lugar de nuestras labores y nos restaurará al lugar de nuestra herencia. 

Así que anímate: El trabajo inconcluso al final del día, las listas sin marcar, los sueños sin realizar, pueden ser la medida de tu amor y servicio mediante la Alianza Cristiana y Misionera en Chile.

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