El llamado al Ministerio Pastoral

“Mi alimento consiste en hacer la voluntad de Dios, quien me envió, y en terminar su obra”.  Esta es una de las declaraciones más hermosas y a la vez desafiantes que Jesús hizo mientras enseñaba a sus discípulos. Luego de conversar con la mujer Samaritana, ellos le insistían que comiera algo, pero él les dijo «Yo tengo una clase de alimento que ustedes no conocen». Entonces, los discípulos se preguntaban  unos a otros «¿Le habrá traído alguien de comer mientras nosotros no estábamos?», entonces Jesús explicó: “Mi alimento consiste en hacer la voluntad de Dios, quien me envió, y en terminar su obra”. (Juan 4.34)

Este episodio describe muy bien la importancia que tiene el llamado de Dios para Jesús, y para todos aquellos que se consideran sus seguidores y han sido llamados a servirle en el ministerio. Alimentarse es una necesidad primaria, para sobrevivir, el ser humano debe comer, pero no solo para subsistir, sino también para mantener un buen estado de salud y alcanzar un desarrollo físico y mental óptimo. Jesús define el “hacer la voluntad de Dios” como su alimento, es decir, lo que le sacia verdaderamente o lo que le mantiene con vida, no es la comida física, sino hacer la voluntad de Dios y terminar su obra”.  Es probable que después de la conversación con la mujer en el pozo, Jesús sintió mucha alegría por su respuesta: quién convencida de que él era el Mesías, fue a comunicarlo a toda la aldea.   

Evidentemente la voluntad de Dios, que Jesús consideraba su alimento, estaba relacionada directamente con anunciar las buenas nuevas de salvación, de hecho, esa fue su misión y así sucede en la vida de todos aquellos que han nacido de nuevo: Dios transforma la vida a tal punto que cambian los deseos y anhelos, metas y propósitos, y la voluntad de Dios, que antes ignorábamos, se convierte también en nuestro alimento. Como bien señala el artículo principal de esta edición: “Si el Señor te llama, no conocerás descanso hasta que respondas a Su llamamiento. Jeremías dijo: “Hay fuego en mis huesos y no puedo abandonar” (Jeremías 20:9).

“El Señor Jesús está llamando ¿Quien irá por mí a trabajar?” dice el antiguo himno, y el llamado sigue aún vigente, mientras él no vuelva por su Iglesia. Esta edición de la revista, aborda el tema del llamado de Dios a servirle: un llamado específico a hacer discípulos a todas las naciones. Que el Señor edifique su iglesia a través de su Palabra, y motive a través de los testimonios de hombres, comunes y corrientes, que abrazaron el llamado en obediencia a Cristo.

Fotografía: HistoryMakers

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