124 años predicando el Evangelio

Nuestro buen Dios en su gran amor y misericordia, como expresa el libro de Corintios, nos encargó a nosotros el mensaje de la reconciliación: a hombres comunes y corrientes pero escogidos y amados por Dios desde antes de la fundación del mundo. Desde sus inicios, nuestra iglesia ha ido creciendo y desarrollándose como es natural en todo organismo vivo: nacimos gracias a la obra soberana de Dios, quien valiéndose de la obediencia de unos pocos hombres dispuestos a darlo todo por ese mensaje de reconciliación, ha expandido el evangelio principalmente en el sur de Chile y posteriormente en el resto de nuestro amado país. 

Tenemos una historia que contar, esta comenzó desde mucho antes que llegara nuestro fundador Henry Weiss a Chile, esta historia se remonta a la iglesia primitiva y la misión que los primeros discípulos de Cristo abrazaron con pasión y que les llevó a ser testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra. Nuestra tarea hoy, después de 2020 años de la venida de Cristo y 124 años después de que los primeros misioneros llegaran a Chile, sigue siendo la misma:  predicar el mensaje de que, “en Cristo, Dios está reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación”. El hombre moderno, con todas sus complejidades, se enfrenta a las mismas interrogantes y dilemas que enfrentaron sus antepasados: ser liberados de la esclavitud del pecado y, en consecuencia del pago, que es la muerte. El mensaje de la cruz, que para algunos es una locura y para otros poder de Dios, es pertinente para todo hombre, en todos los tiempos y en todo lugar, aunque este cambie o “evolucione” en su pensamiento y manera de ser en el mundo.

En esta edición de la revista, conmemoramos los 124 años que cumplimos como Iglesia Nacional desde la llegada a nuestro país del misionero Henry Weiss, y recordamos también, el mensaje que traía consigo: la inminente venida de Cristo, el evidente cumplimento de los tiempos, el insistente llamado a su Iglesia a mantener sus vestiduras blancas viviendo vidas en santidad, y la urgente necesidad de predicar el Evangelio a todo hombre, en todo lugar. Esta nueva edición da cuenta del quehacer y avance de la Iglesia en la misión y su consolidación, en la educación y sus proyectos actuales y futuros, entre otros. Deseo que esta nueva edición de Salud y Vida sea de bendición para su vidas, uniéndonos aún más en un mismo sentir, que es el de exaltar el nombre de nuestro Señor Jesús en nuestras vidas.

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